História de Artés

Campanr vell d'ArtésArtés està al NE de la comarca del Bages, con mercado propio y antigua tradición en elaboración de vinos de mesa y cava.

Su término fue cedido como dotación de la catedral de Vic desde su recuperación por Guifré el Pilós en el 879; por eso los obispos de Vic fueron sus señores y barones hasta principios del siglo XIX. En la parte alta de la villa hay el viejo castillo, que fue residencia episcopal, ahora convertido en masía, con notables elementos románicos y góticos.

Se han encontrado tres lapidas romanas, una con inscripciones de los siglos II y III d.C, guardadas en el Museo Comarcal de Manresa. Igualmente se han encontrado vestigios romanos en la vieja villa y partida de Matacans. Cerca del castillo hay restos de la vieja iglesia parroquial románica y en su subsuelo se han encontrado vestigios de un edificio religioso paleo-cristiano.


La villa se ha extendido des del núcleo antiguo, y en su centro hay una moderna iglesia con elementos neorrománicos y eclécticos (1892-1912). Es muy notable la masía de las Torres, con torres y una sala cubierta con vuelta del siglo XIII y una fachada neogótica-renacentista.

 

La Vinya de Artés

Festa de la verema Una gran parte de las tierras de Artés están destinadas al cultivo, tanto de secano como de regadío. La olivera y la viña - documentadas ya en el siglo X - dominaban hasta hace muy poco este paisaje. De hecho, Artés es conocido por la producción de vino y cava. Fue aquí donde se hizo el primer champán de la comarca y la Bodega Cooperativa de Artés. Fundado el año 1908, consta como la primera cooperativa productora de cava dentro del estado español. Artés es una zona óptima para los vinos negros y buena para los blancos. El año 1996, consiguió la denominación de origen "Pla de Bages" para el vino. De las 7 bodegas que conforman la Denominación, 3 son de Artés.

La personalidad de los vinos del Bages viene dada por el rigor del clima, su escasa pluviometría y sus suelos ondulados. Todo esto determina rendimientos de uva cortos pero de una calidad excepcional.


La plantación de nuevas variedades de cepas reconocidas mundialmente, combinadas con las variedades tradicionales de la región, que mantienen su presencia y marcan la continuidad y la tradición, dan como resultado unos vinos de una singular personalidad. Las variedades más cultivadas son Ull de Llebre, Cabernet Sauvignon, Merlot y Sumoll para los vinos negros, Macabeu, Chardonnay y Picapoll para los blancos, siendo esta última una variedad autóctona de la comarca que proporciona vinos afrutados con buen aroma, espléndida textura y personalidad.

   
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